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domingo, 23 de febrero de 2014

Demasiado pequeñas para tanto rosa. La polémica del 'princesismo'



Por: Berta González de Vega

Allí estaba, con un albornoz. Rosa. Un brillo en los labios. Rosa. Dos lazos. Rosas. Peinada y lista para desfilar por una alfombra roja, armada con una varita mágica, una boa de plumas, rosa, por los hombros, atendiendo a peticiones para mandar besos al público. Esa era Marta esta semana, sin cumplir los cinco años, en la fiesta que celebraba que Susana los tenía ya. Su madre, 41 años, vaqueros y zapatillas, sin saber maquillarse, la miraba estupefacta. El fenómeno del princesismo en estado puro. La vida en un rosa omnipresente. Una infancia que separa por colores a los niños y niñas mucho más que hace 30 años. La segmentación del mercado. O el apartheid de género, como lo han llamado sus más beligerantes detractoras británicas, donde el debate ha llegado al Parlamento hace unos días, haciéndose eco de quejas en plataformas como Pinkstinks, el rosa apesta, cuyo lema es Hay más maneras de ser una niña.

En el cumpleaños de Susana, sólo una de la clase se negó a desfilar. Marta no tenía las uñas pintadas: "Mi madre no me deja", les dijo a las monitoras muy convencida. Cuando el vídeo de la niña desfilando llegó al móvil del padre, éste fue tajante: ni un cumpleaños más así, tan distintos a los del jardín del escondite de niños y niñas, del baloncesto y el juego de la silla con música. No opina lo mismo Diego del Río, abogado, padre de dos niñas, en una visita a un local de Princelandia: "Nunca se lo han pasado tan bien en un cumpleaños. Les encantó. Fue como estar en un cuento y la niña del cumpleaños estaba feliz, era como una reina". Esa es precisamente la filosofía de esta empresa de Sevilla que acumula premios como franquicia, según explica Miguel Ángel Parra: "Vendemos fantasía e ilusión. No queremos que las niñas jueguen a ser mayores".


El mercado apuesta al rosa porque es negocio. Lo sabe este empresario sevillano, promotor inmobiliario en la crisis al que su hija hace dos años le animó a hacer parques de bolas para niñas. "No me parece que se transmitan valores dañinos. Lo único que me parece mal es no haber tenido yo la idea", dice el abogado malagueño que un día fue escéptico a por las niñas a un Princelandia y acabó convertido a ese princesismo. El dueño de la idea defiende el concepto: "Mi hija tiene 13 años, habla tres idiomas y quiere ser veterinaria. Y tuvo esta idea. Otra cosa es que una madre trajera todas las tardes a sus hijas aquí. Es responsabilidad de los padres poner los límites y fijar unos valores claros en casa. De todas maneras, nuestro concepto no tiene nada que ver con la estética y sí con la fantasía. Otros competidores sí juegan a hacer mayores a las niñas, las maquillan, les hacen las uñas".

Cuestión de mercado

La feroz segmentación del mercado en nichos es lo que, según Lina Gálvez, catedrática de Género de la Universidad Pablo de Olavide, está detrás del casi monocromático mundo rosa de las niñas. "El avance del mercado ayudado con las tecnologías de la información, que aportan datos sobre gustos y compras, han hecho que, con este universo rosa y de princesas, haya habido un retroceso en cuanto a los estereotipos de las mujeres", explica. "Hace 30 años, los niños y las niñas tenían las mismas mochilas, bicicletas...ahora no. Esasegregación en la más tierna infancia está teniendo consecuencias reales ya. Las adolescentes tienen actitudes con los chicos desumisión, de tolerancia, que hace unos años no existían. Ha habido un paso atrás", dice esta investigadora. "Los cuentos clásicos eran machistas pero los veían todos. Blancanieves, Cenicienta. Ahora los niños no entran en ese universo romántico", añade. "Claro que a las niñas les gusta. También les encantaría a todos los niños desayunar Coca-Cola y no se la damos. Esas madres que fomentan el consumismo rosa en sus niñas deberían saber que a lo mejor no quieren que sus hijas crezcan esperando un príncipe azul, esclavas de la estética, sumisas y víctimas de una violencia más o menos cruel que venga de la subordinación", concluye.

No es tan alarmista Ana Jiménez, psicóloga infantil, que advierte que los gustos son distintos entre niños y niñas, que es imposible negar la masculinidad y la feminidad de cada género, pero que conviene preguntarle a los hijos qué quieren de verdad y por qué. Ella, en las consultas, utiliza una de las princesas de Disney, Mérida, para sacar la parte "más guerrera de las niñas". Una princesa que primero fue película de Pixar, muy aplaudida y ahora está en el catálogo de Disney, no sin que antes le hayan pasado por un quirófano virtual para embellecerla, por lo que al estudio le han llovido las críticas.

Miguel Ángel Parra defiende el modelo de Princelandia frente a otros. En sus franquicias, donde la ambientación es perfecta, hacen talleres educativos e incluso tiene asociaciones de niños ciegos y autistas que han acudido. Pero sabe que ha marcado una tendencia que no ha ido siempre por ese camino. En los centros de belleza de las Termas de Ruham, por ejemplo, se les ofrece a las niñas, por 20 euros cada una, minipedicura y minimanicura, masaje con aceites esenciales, maquillaje de fantasía, zumos y pastas dulces. Mientras supervisan el cumpleaños, las madres se pueden dar un masaje facial o hacerse las manos o venir ellas otro día a un plan que pretende recrear la atmósfera de Sexo en Nueva York. Ya tienen 11 centros, cinco en Madrid. Lo que Parra tiene claro es que las niñas son más rentables: "Fíjate en Mercadona, hay perfumes de Hello Kity y colonias de princesas". Aunque el padre abogado de Málaga dice intuir que si se hicieran parques de bolas temáticos de equipos de fútbol tendrían éxito entre los niños.

Evolución

Parra añade a la defensa del modelo que la hora que las niñas pasan en Princelandia juegan entre ellas e interactúan, algo mucho mejor que estar delante de la tele o la tableta. Pero son pocos los niños que acuden a esos cumpleaños y se fomenta así, incluso de manera inconsciente, la segregación de género que tanto debate produce cuando se habla de la educación reglada. El mensaje es las niñas con las niñas, los niños con los niños.

Juan Macías es el dueño de Demartina.com, la juguetería on line española más potente y matiza la gama de rosas: "Nosotros vendemos mucho Playmobil, que es unisex. Les gusta a los niños y a las niñas. También es verdad que las manualidades, por ejemplo, se le venden más a las niñas". Macías se ha convertido en un estudioso de la industria del juguete y ha constatado el fenómeno del rosa comparando juguetes de los años 70 y principios de los 80 -la infancia de los padres de ahora- con la actualidad. Entonces, había cocinitas, cochecitos de bebés y muñecas, pero todo tenía una variedad cromática.

Macías vende una cocina de madera sin ser rosa que acaban utilizando mucho los niños. Las muñecas han ido dejando de tener aspecto de niñas para convertirse en mujercitas. Mujercitas que en cumpleaños de cinco años se hacen las manos, eligen sombras de ojos y sonríen con brillo en los labios a madres de 40 estupefactas. O encantadas.

Imagen tomada de: 

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Sobre una fundación de garaje


Por: Florence Thomas*

Vaya uno a saber quién está detrás de la fundación Marido y Mujer. Seguro, muy oscuros intereses se mueven tras bambalinas. Lo cierto es que produce indignación. ¿Cómo se puede llamar en los albores del siglo XXI una fundación así? Una fundación que se caracteriza por apoyar los buenos matrimonios; es decir, los matrimonios exclusivamente heterosexuales, con todo lo de la ley, una ley que remonta al siglo IV. Una fundación que debe también tener en su misión la no separación, la no anticoncepción, el no aborto y muchos hijitos felices. Y supongo que más de un amigo del Procurador General de la Nación y su séquito femenino deben estar apoyando este brillante club de dudosa membresía.

Una fundación creada hace menos de un año, con el único fin de perseguir jurídicamente a los jueces y juezas que celebran matrimonios entre personas del mismo sexo. Y bueno, ahora que me pasó la indignación, quisiera darles a los autores de esta fundación un buen consejo: no sigan perdiendo el tiempo, pues la misión de su noble fundación va a resquebrajarse en muy poco tiempo. Dicen que cuentan con recursos de varias iglesias no solo de este país, sino de la Florida, además de algunos nostálgicos de las viejas exigencias morales de antaño.

Sin embargo, va a desmoronarse por fracasos repetidos. Ya perdieron las dos primeras impugnaciones a matrimonios homosexuales colombianos, el matrimonio de dos mujeres en Gachetá y el del primer matrimonio de dos hombres en Bogotá en septiembre pasado.

En el portal Kien y Ke hay una entrevista al director de dicha fundación que refleja su profunda ignorancia de la cuestión homosexual y la simplicidad de su visión del mundo. Este bachiller dice, entre otras cosas, que Dios no hizo a los homosexuales porque si no sería un Dios malo. Y entre otras bufonadas exclama también que “por más sexo ejercido entre dos varones, ninguno queda preñado”.

Como pueden constatar, se trata de grandes máximas las que animan esta fundación. No perdamos el tiempo con esta oficina de mandaderos de ciertas entidades públicas que no hace falta nombrar. La entrevista es muy reveladora de una concepción muy mediocre de sociedad. Muchos sectores conservadores, incluso amigos míos, están a millones de kilómetros de este pensamiento de secta de garaje.

Lo cierto es que habría que solicitar a los y las periodistas de los grandes medios no darles la vocería a esta seudofundación sino remitirse directamente al Procurador General de la Nación, quien hará, sin duda, mejor la tarea. Como ya sabemos, este monseñor, a cambio de controlar y vigilar la función pública de los empleados del Estado, sigue removiendo las aguas con su puritanismo del siglo XVI.

Un procurador moderno, civilista, laico –lo que no significa ateo– debería entender que hoy día, en ese siglo XXI, la tolerancia y la aceptación de las diferencias o diversidades han reemplazado los viejos códigos de una sociedad decimonónica, dando lugar a la visibilización de amores homosexuales o bisexuales que ya casi no despiertan condenas.

Los amores adúlteros, piedra angular del amor, cambiaron de estatus y la separación ya no se asemeja a una guerra de religión como lo fueron en los siglos anteriores.

Los matrimonios ya no son eternos por decreto. Sí, sé que el señor Procurador tiene una inefable nostalgia de estos tiempos, pero qué le vamos a hacer, estamos en otras épocas.

*Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad


Imagen tomada de: http://meltinglaw.blogspot.com/2011/07/matrimonio-de-parejas-del-mismo-sexo.html

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Sobre un legado de dolor y valentía



Por: Alicia Guevara

Históricamente la humanidad ha pensado en la inmortalidad, la salida del anonimato y la perpetuidad en un "para siempre" indefinido, un para siempre que implica el estar presente en la memoria colectiva más allá de la vida, más allá de la muerte… 


Las mujeres a pesar del anonimato impuesto por siglos, los seudónimos, las cortinas y, en algunos casos, el silencio, hemos encontrado que la inmortalidad vista desde los laureles no determina los recuerdos que, tal vez, el escenario de competición que implican los trofeos y ascensos no determinan la recordación, simplemente unifican la forma en la que se escribe la historia y niegan esa impronta que el ser mujer implica: nosotras, las mujeres, hemos sabido dejar esos trazos propios a pesar de la muerte y el dolor. 




Ese es el caso de Jennifer, el cáncer de mama apagó su vida, pero su legado publicado a través de las fotografías tomadas por su esposo por su solicitud. A pesar de su dureza muestran la realidad del cáncer de mama y sus devastadoras consecuencias.


A pesar de su muerte, Jennifer vivirá por siempre, a través de las imágenes que muestran su lucha, su camino de dolor, ambos nos recuerdan la importancia de tomar medidas a tiempo, de prevenir, del autocuidado; pero sobre todo nos muestran el coraje de mujeres que como ella que luchan día a día con enfermedades y formas de violencia.



   
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sábado, 26 de enero de 2013

Compradas, vendidas y abusadas en Yemen


Por: Rebecca Murray · (Aden), Periodismohumano

“Aisha, de 21 años, se aferra a sus dos hijos mientras relata su historia de horror.
Creció en Mogadiscio, la capital de Somalia, donde se enamoró y, hace cuatro años, tuvo un hijo sin haberse casado. Cuando su familia la amenazó de muerte por haber destruido su "honor", escapó.”

La joven se animó a realizar un peligroso viaje con contrabandistas, por el océano Índico hasta Yemen, hacia lo que ella creía sería una vida mejor. En cambio, ahora Aisha y otras cuatro mujeres ocupan ilegalmente una vivienda en el tugurio de Basateen, en la sudoriental ciudad portuaria de Aden. Cada día piden limosna y, a menudo, se prostituyen por dos dólares el servicio. Luego dividen sus magras ganancias con su proxeneta. “Solo quiero ir a un lugar más seguro para mis hijos. En otro país”, suspira Aisha.

Las redes internacionales de tráfico de personas se expanden en Yemen, y con la pobreza como factor clave, las mujeres explotadas sexualmente son las víctimas más vulnerables. Aunque el futuro de Aisha pueda lucir sombrío, su destino es mejor que el de una muchacha etíope de 17 años que falleció sola en un hospital de Haradh, en la frontera entre Yemen y Arabia Saudita. Comprada y vendida dentro de la red de tráfico que opera en todo Yemen, la violaron y golpearon reiteradamente, hasta que murió. Ahora está enterrada lejos de su hogar y el traficante que la asesinó está libre.

“Entre 2011 y 2012 hubo un aumento significativo en el contrabando y el tráfico, así como en los casos reportados de violencia y abusos perpetrados contra recién llegadas”, dijo Edward Leposky, de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). En 2011, Acnur registró 103.000 nuevas llegadas a Yemen. Se trata del mayor influjo registrado desde que se empezó a documentar estadísticas hace seis años, y Leposky sospecha que en 2012 se produjo un aumento. Se cree que los números reales son muy superiores.

Las mujeres que inmigran, principalmente etíopes y somalíes, a menudo huyen de la pobreza y la violencia reinantes en sus países de origen. Pagan cientos de dólares para llegar a puntos de tránsito en Yibuti o Puntlandia (autoproclamado estado autónomo de Somalia), y también para ser trasladadas a Yemen en peligrosas embarcaciones hacinadas, cuyos trayectos pueden durar entre uno y tres días.

Su objetivo es llegar a estados del Golfo como Arabia Saudita, para allí poder trabajar. Pero en el camino suelen ser violadas por pandillas, asfixiadas por el hacinamiento o tiradas por la borda por contrabandistas, además de tomadas como rehenes por traficantes una vez que llegan a suelo yemení.

“La mayor parte del tráfico que vemos que ocurre aquí es el de quienes llegan del Cuerno de África a Arabia Saudita”, dice Eman Mashour, integrante del equipo antitráfico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Yemen. “Hay una red. Las mujeres pueden ser severamente explotadas por los traficantes. Las mujeres nos dijeron que a lo largo del camino mantenían relaciones sexuales con los contrabandistas”, plantea la experta.

La confirmación radica en las sombrías conclusiones del estudio “Desperate Choices” (Elecciones Eesesperadas) [pdf en inglés], divulgado en octubre por el Consejo Danés para los Refugiados y la Secretaría Regional de Migraciones Mixtas.
“Las redes delictivas se extienden por Etiopía, Yemen, Yibuti y Arabia Saudita”, según el informe. “Parece altamente probable que estas pandillas tengan contactos en otros países”.

Ciudadanas locales son víctimas del tráfico

Sin embargo, no todas las víctimas del tráfico sexual en Yemen son inmigrantes. Los breves matrimonios entre jóvenes muchachas yemeníes y visitantes de los estados del Golfo (práctica comúnmente conocida como “turismo sexual”) son el resultado de la pobreza entre grandes familias yemeníes, principalmente en las áreas rurales. “Adolescentes de incluso 15 años son objeto de comercio sexual en hoteles y clubes, en las gobernaciones de Sanaa, Aden y Taiz”, plantea el informe 2012 sobre tráfico del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos.

“La mayoría de los turistas (que buscan) sexo con niñas y niños en Yemen proceden de Arabia Saudita, y una cantidad más pequeña posiblemente llega de otras naciones de la región. Las muchachas yemeníes que se casan con turistas sauditas a menudo no se dan cuenta de la naturaleza temporaria y explotadora de estos acuerdos, y algunas son sometidas a tráfico sexual o abandonadas en las calles de Arabia Saudita”, agrega.

Leila, una víctima de otra clase de tráfico sexual, tenía 15 años cuando finalmente pudo esconderse en el refugio secreto de una mujer, ubicado en un tranquilo barrio de Sanaa. Golpeada por su familia, Leila había escapado de su casa dos años antes, y vivía en las calles. Pronto una mujer mayor la recogió, llevándola a un burdel del vecindario. Allí, las muchachas eran fotografiadas manteniendo relaciones sexuales como chantaje para hacer que se quedaran, les daban drogas y las obligaban a atender clientes por las noches. La mujer se embolsaba el dinero que les pagaban.
Leila y la mujer que trabajaba como su proxeneta fueron arrestadas justo cuando Leila estaba por ser traficada a Arabia Saudita. Luego Leila pasó dos años en prisión por su “delito”. Su familia la repudió, acusándola de destruir su honor, y su hermano la amenazó de muerte.

Cuando personal de la Unión de Mujeres Yemeníes visitó la cárcel, Leila supo que existía el pequeño refugio de mujeres, una rareza en Yemen, y fue uno de sus primeros casos. Con ayuda psicológica y trabajos prácticos se le fueron pasando los días, y se quedó en el refugio hasta que el personal resolvió la disputa familiar.

El Código Penal de Yemen prevé 10 años de prisión para quienes participan en la compra o venta de seres humanos. Aunque reconoce la actual crisis política en el país, el informe del Departamento de Estado enfatiza que en 2012 faltaron esfuerzos gubernamentales para contrarrestar el tráfico.

“El gobierno de Yemen no fue capaz de brindar datos sobre la aplicación de la ley para contribuir con este informe, y tampoco instituyó procedimientos formales para identificar y proteger a las víctimas de tráfico o tomar medidas para abordar el tráfico con fines de explotación sexual comercial”, señala.

Nicoletta Giordano, directora de las actividades de la OIM en Yemen, alertó sobre la inactividad. “Hay un floreciente negocio de contrabando y tráfico. Es un negocio internacional… Muchos países occidentales se centran en los asuntos de la piratería, y la atención (que se debería dedicar) al contrabando y el tráfico quedan a mitad de camino”, dice. Sería de interés para todos los países involucrados adoptar un enfoque más integral sobre el manejo de fronteras, para dar asistencia y protección a quienes las necesitan y para hacer frente a quienes puedan plantear una amenaza, según Giordano.

* Los nombres de las víctimas de tráfico sexual fueron cambiados para proteger sus identidades.


   
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